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- De acuerdo con una investigación de Plena inclusión, el 70% de las mujeres con discapacidad intelectual que han sido madres afirman que su apoyo fundamental lo encuentran en sus familias.
- En el marco de la campaña #AtenciónALasFamilias, la Confederación comparte en redes sociales un nuevo video que recoge la historia de Arancha Sánchez, una mujer con discapacidad intelectual que decidió ser madre y recibió el apoyo de su familia.
Las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo que deciden ser madres pueden ejercer una maternidad satisfactoria y plena cuando disponen de los apoyos adecuados, entre los que se encuentra el respaldo de sus familias. Esta fue una de las principales conclusiones de una investigación realizada por Plena inclusión España en 2024 que ponía el foco en las dificultades, barreras y necesidades que afrontan estas mujeres para desarrollar su proyecto de maternidad de forma autónoma.
En relación con las necesidades de apoyo, más de la mitad de las madres consultadas afirman necesitar algún tipo de ayuda para la crianza. En la actualidad, la familia constituye la principal fuente de respaldo, proporcionando apoyo en el 70,6% de los casos, muy por delante de los centros o asociaciones especializados que en ocasiones no disponen de recursos para ello. Esta es la experiencia de Arancha Sánchez, una joven con discapacidad intelectual que decidió ser madre y que contó con el apoyo de sus padres y de Plena Inclusión Madrid. Su historia, relatada por ella misma y por su madre, protagoniza el nuevo video de la campaña #AtenciónALasFamilias que Plena inclusión España compartirá en los próximos días en sus canales de comunicación y perfiles de redes sociales.
La organización, que agrupa a cerca de 950 asociaciones en todo el país y presta apoyo a más de 150.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y a sus familias, se basa en los resultados de estudio (realizado en 2026) para reclamar un mayor compromiso de las administraciones públicas. Entre sus propuestas destacan la petición de refuerzo de las ayudas sociales, educativas y económicas, la mejora del acceso a la vivienda y al empleo, el fortalecimiento de los recursos para prevenir la violencia de género y una mayor difusión de la información sobre los derechos sexuales y reproductivos de estas mujeres.
Según Plena inclusión, pese a los avances logrados en ámbitos como el empleo o la participación social, persisten prejuicios profundamente arraigados sobre la capacidad de las mujeres con discapacidad intelectual para ejercer su sexualidad y su maternidad. Como consecuencia, muchas de ellas siguen viendo cuestionada su capacidad para criar a sus hijos e hijas enfrentándose, en ocasiones, a situaciones de sobreprotección familiar, falta de accesibilidad, insuficiencia de apoyos especializados e incluso a costes económicos adicionales derivados de su condición.
La entidad advierte de que la escasez de servicios públicos orientados a promover la autonomía personal y la vida independiente continúa siendo una de las principales barreras. Esta situación provoca que muchas mujeres se vean obligadas a renunciar a la maternidad o, si finalmente son madres, a delegar parte importante de las responsabilidades de cuidado en familiares u otras personas de confianza.
NECESIDADES DE LAS MADRES
Los datos recabados en la investigación ofrecen una radiografía de la realidad de estas madres. Algo más de un tercio de las participantes tenía empleo (35,9%), mientras que más de la mitad vivía con su familia (53,8%). Además, el 46,2% contaba con un grado de discapacidad de entre el 33% y el 65%, y casi una de cada cuatro mujeres (24,4%) señalaba tener otra discapacidad añadida, principalmente de carácter físico.
Otra investigación desarrollada en 2022 por Plena inclusión, sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo, revela que únicamente seis de cada cien mujeres encuestadas tienen hijos o hijas. Entre quienes son madres, el 70% tiene un solo hijo o hija. Asimismo, el estudio pone de manifiesto una importante carencia de información: el 45,5% asegura que nadie le ha hablado de su derecho a ser madre. Entre quienes sí recibieron información, esta procedía principalmente de sus familias o de las entidades y asociaciones de apoyo.
El estudio subraya que las ayudas son especialmente necesarias en las tareas cotidianas de la crianza y conciliación familiar, así como en el mantenimiento del hogar y el apoyo económico. La mayoría de las madres valora positivamente recibir ayuda para el cuidado de sus hijos. Siete de cada diez aseguran sentirse bien cuando cuentan con este respaldo, mientras que una minoría también indica la importancia de que los apoyos en la crianza del menor se realicen sin limitar su autonomía o hacerles sentir menos reconocidas en su papel de madres.
Para Plena inclusión, garantizar los apoyos adecuados no solo mejora la calidad de vida de estas mujeres y sus familias, sino que también constituye una cuestión de derechos. La entidad insiste en que la maternidad debe ser una opción real y accesible para todas las mujeres, independientemente de que tengan o no una discapacidad.





