Jue, 06/04/2020 - 13:45

Una de cada tres familias aragonesas de personas con discapacidad intelectual ha percibido un alto impacto de la crisis del covid-19

Notas de prensa

Valor:

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Familia Bravo Rubio

  • Plena inclusión Aragón ha realizado una encuesta para saber cómo han afectado las consecuencias del coronavirus a las familias de personas con discapacidad intelectual
  • El objetivo es conocer sus necesidades para poder implementar medidas encaminadas a satisfacer aquellas más prioritarias
  • El ámbito familiar más golpeado ha sido el emocional, seguido del clima familiar, la conciliación de la vida personal y profesional, la situación laboral y la económica
  • Las familias con hijos con discapacidad intelectual menores de 21 años demandan más servicios de conciliación, especialmente colonias urbanas (el 63%) y servicios de acompañamiento en el domicilio, como canguros (el 42%)

 

“Mi pequeña depende 100% de mí, al ser familia monoparental se me hace casi imposible poder trabajar por no tener quien se quede al cuidado de la pequeña. Ningún familiar puede hacerse cargo”.

“He dejado de trabajar para atender a mi hijo hasta que vuelva a su centro”.

“Mi hija se ha bloqueado con esta situación”.

“Me estoy haciendo la fuerte para que mi familia salga lo mejor parada de la situación, pero no sé por cuánto tiempo podré mantenerlo”.

“Estamos agotados por tener dos hijos con autismo”.

“Es difícil tener un hijo con una discapacidad. A veces, las autoagresiones de mi hijo me superan”.

“Me he convertido en cuidadora y no puedo trabajar”.

Estas son solo algunas frases reales de familiares de personas con discapacidad intelectual residentes en Aragón, que permiten hacerse una idea de cómo la pandemia de covid-19 ha golpeado a este colectivo. Todas ellas están extraídas de una encuesta que ha realizado Plena inclusión Aragón para saber cómo han afectado las consecuencias de la crisis del coronavirus a las familias de personas con discapacidad intelectual. El objetivo es conocer sus necesidades para poder implementar medidas encaminadas a satisfacer aquellas más prioritarias. El tamaño de la muestra es de 219 familiares, que respondieron entre el 13 y el 25 de mayo.

No se puede sino resaltar la capacidad de resiliencia que muchas familias han demostrado a lo largo de todas estas semanas de confinamiento. Sin embargo, a pesar de esta fortaleza aprendida para adaptarse a situaciones imprevistas, el impacto que ha tenido en ellas es evidente, tal y como se entiende tras una revisión de sus respuestas.

Preguntadas respecto al impacto de la crisis sanitaria en distintos ámbitos familiares, expresan bastante o mucho impacto un 30% en la situación económica, un 32% en la laboral, un 58% en la emocional, un 36% en el clima familiar y un 34% en la conciliación. El impacto en las familias monoparentales ha sido todavía mayor, con una diferencia media de 7,6 puntos porcentuales. Las divergencias más significativas se encuentran en los ámbitos económico y de conciliación, con saltos de 13 y 10 puntos porcentuales.

Así, se puede concluir que una de cada tres familias ha percibido un impacto alto de las consecuencias del covid-19 en el ámbito económico, laboral, de clima familiar y de conciliación, y más de la mitad en su estado emocional.

Respecto a la situación económica de las familias, un 12% manifiesta estar en una situación preocupante o de difícil afrontamiento, mientras un 20% expresan poder mantenerse, pero anticipando dificultades en caso de prolongarse esta situación. Una de cada diez personas se encuentra en una situación económica preocupante, cifra que puede incrementarse a tres de cada diez en el caso de que las circunstancias no cambien.

Sobre su situación laboral, un 9% ya estaba en paro antes de la crisis sanitaria. Un 11% manifiesta haber sufrido un ERTE, y un 18% declara ser autónomo, por lo que su nivel de ingresos ha disminuido o, simplemente, ha desaparecido. El 61% de respuestas se refieren a unas condiciones laborales idénticas al inicio de la crisis. Esto es, cuatro de cada diez familias hablan de una reducción de ingresos significativa.

Tres de cada diez familias no han podido conciliar su vida laboral y personal para poder prestar los cuidados a su familiar con discapacidad intelectual. De las familias que tienen problemas de conciliación, es significativo que un 19% ha tenido que dejar su puesto de trabajo para atender a su familiar con discapacidad. También, que un 14% haya solicitado una reducción de jornada para poder prestar estos cuidados. Un 27% trabaja presencialmente y expresa tener dificultades para atender a su familiar, y un 41% teletrabaja, con mayores o menores dificultades para simultanear estos cuidados.

En cuanto a la convivencia, de nuevo se observamos una proporción de tres sobre diez en las respuestas para expresar una situación de dificultad. Un 60% de las respuestas dibujan una buena situación, mientras un 17% expresa tensión y cansancio. Por otro lado, un 23% afirma que la convivencia es variable, habiendo momentos de crisis combinados con otros más tranquilos.

En lo que atañe al estado emocional, que resulta ser el ámbito familiar más castigado, un 55% afronta la situación con serenidad o con algunas dificultades emocionales. El 45% restante se divide entre un 23% que refiere encontrarse enfadado, frustrado y con muchas dificultades emocionales, y un 22%, que manifiesta variaciones importantes de su estado de ánimo a lo largo del día o de la semana.

Por otro lado, a esta situación de vulnerabilidad en distintos ámbitos, ha de sumarse una falta de apoyos. Se observa que las familias que han completado esta encuesta no cuentan por lo general con apoyos de recursos comunitarios (servicios sociales, etc.), dado que tan solo el 16% responde afirmativamente. Además, un 42% tampoco cuenta con redes de apoyos naturales (de familiares, amigos o vecinos).

Durante el confinamiento, internet se ha convertido en la única ventana al resto del mundo para la mayoría de los aragoneses, y la única vía para recibir apoyos durante el confinamiento para la mayoría de las personas con discapacidad intelectual. Una amplia mayoría de los familiares encuestados disfruta de acceso a la red, si bien todavía un 19% tan solo dispone de móvil como medio de comunicación telemático, y un 1% no dispone de ningún dispositivo.

Pero, en el caso de este colectivo, disponer de línea de internet y dispositivos no tiene por qué ser garantía de conectividad. Más allá de disponer de medios telemáticos para la recepción de apoyos, el manejo de estos medios ha podido suponer una barrera para más del 20% de los encuestados, que han respondido que tienen bastantes o muchas dificultades en su uso.

Finalmente, se planteó a los encuestados qué tipo de servicios consideran necesarios en la actualidad para ellos o sus familiares con discapacidad intelectual. Aquellos considerados bastante o muy necesarios son, por este orden, los siguientes: (1) actividades para las personas con discapacidad intelectual, (2) terapias individuales como logopedia, fisioterapia, etc. (3), vacaciones las personas con discapacidad, (4) refuerzo escolar, (5) apoyo psicológico para las personas con discapacidad intelectual, (6) conciliación, (7) información y orientación y apoyo psicológico familiar.

Cuando se desagregan los datos por edad, las diferencias en las respuestas son significativas. Las familias de niños y jóvenes con discapacidad intelectual hasta 21 años manifiestan tener mayores necesidades de servicios que aquellas de adultos mayores de 21, siendo más que evidentes en los de refuerzo escolar, terapias individuales, conciliación y actividades para sus familiares con discapacidad intelectual.

Igualmente, de mayor a menor interés, sumando las respuestas que manifestaban bastante y mucho interés, las familias consideran muy necesario poner en marcha los siguientes servicios específicos de conciliación: (1) colonias urbanas; (2) estancias de respiro, (3) acompañamientos fuera del domicilio y (4) acompañamientos en domicilio.

MÁS ABAJO SE PUEDE DESCARGAR LA NOTA DE PRENSA EN WORD, EL INFORME COMPLETO DE LA ENCUESTA CON GRÁFICOS, LAS RESPUESTAS DISGREGADAS SEGÚN LA EDAD DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD A CARGO DE LA FAMILIA, ASÍ COMO LAS RESPUESTAS ABIERTAS, EN LOS CINCO DOCUMENTOS ANEXOS